Pero este intento por proteger a Prince
aparentemente no fue el primero por parte del
Departamento de Estado. Un reporte dado a conocer
por Waxman el 1 de octubre alega que el Departamento
ayudó a la empresa a encubrir bajas iraquíes.
En diciembre de 2006, el Departamento de Estado hizo
arreglos para que la empresa pagara 15 mil dólares a
la familia de un guardia iraquí al que disparó y
mató un empleado ebrio de Blackwater. En otra muerte
por disparos, el pago fue de 5 mil dólares.
El 1 de octubre la cadena CNN reportó que el
Departamento de Estado también permitió que un
empleado de Blackwater escribiera su "reporte en el
sitio de los hechos", obviando sin embargo el agente
las bajas civiles y afirmando que los contratistas
estaban respondiendo a un ataque insurgente contra
un convoy.
Más tráfico de
influencias
Las conexiones entre el
Departamento de Estado y Blackwater son sólo parte
de una red de relaciones que la empresa ha mantenido
con la administración Bush y republicanos
prominentes. De 2001 a 2007, la empresa ha aumentado
sus contratos federales de menos de un millón a más
de mil millones de dólares, todo mientras los
empleados pasaban a través de un torniquete entre
Blackwater y la administración, varios de ellos
abandonando puestos importantes en el Pentágono y la
CIA para aceptar empleos en la empresa de seguridad.
La siguiente es una lista de algunas de las
luminarias de Blackwater con sus fojas profesionales
y políticas.
Erik Prince, fundador y director: ¿Cómo pasó
Blackwater de ser una corporación pequeña que
entrenaba a equipos de élite SWAT a ser una parte
inseparable de las operaciones de EEUU en Irak? La
respuesta podría ser la actuación oportuna y las
conexiones de su director.
Prince, quien fundó Blackwater en 1996 pero que,
según se informa, asumió un papel discreto en la
compañía hasta después de los atentados terroristas
del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, tiene
conexiones consanguíneas con el Partido Republicano.
Su ya fallecido padre, el magnate de las autopartes
Edgar Prince, fue clave en la creación del Consejo
de Investigación Familiar, uno de los grupos
cristianos de derecha más influyentes en la
administración de George W. Bush. En su funeral, en
1995, fue exaltado por dos de los incondicionales
del movimiento conservador cristiano, James Dobson y
Gary Bauer.
La viuda de Edgar Prince, Elsa, quien se volvió a
casar después de la muerte de su esposo, ha servido
en los consejos del Consejo de Investigación
Familiar y en otra organización influyente de la
derecha cristiana, Enfoque en la Familia, de Dobson.
Actualmente dirige la Fundación Edgar y Elsa Prince
donde, de acuerdo a los archivos de Hacienda Pública
(IRS) de EEUU, su hijo Erik es vicepresidente. La
fundación ha aportado sumas generosas a algunos de
los nombres más importantes de la derecha cristiana.
Entre julio de 2003 y julio de 2006, la fundación
dio al menos 670,000 dólares al Consejo de
Investigación Familiar y 531,000 dólares a Enfoque
en la Familia.
Tanto Edgar como Elsa han estado afiliados con el
Consejo para la Política Nacional, la reservada
organización conservadora cristiana a cuyas juntas
han asistido Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Paul
Bremer. La Fundación Edgar y Elsa Prince le dio al
Consejo Nacional de Políticas 80 mil dólares entre
julio de 2003 y julio de 2006.
Betsy Prince —hija de Edgar y Elsa, hermana de Erik—
se casó con un miembro de la familia DeVos, una de
las principales donantes del país a causas
republicanas y conservadoras ("sé un poco sobre las
contribuciones indirectas, dado que mi familia es la
mayor contribuyente individual de éstas al Partido
Republicano nacional", escribió Betsy DeVos en un
artículo de comentario para Roll Call, el
periódico de Capitol Hill). Presidió el Partido
Republicano de Michigan de 1996 a 2000 y nuevamente
de 2003 a 2005, y Dick, su marido, contendió como el
candidato republicano para gobernador de Michigan en
2006.
Erik Prince mismo es bastante diestro cuando se
trata de dar aportaciones a los republicanos y
cultivar las relaciones con conservadores
importantes. Él y su primera y segunda esposas han
donado aproximadamente 300 mil dólares a candidatos
republicanos y comités de acción política. A través
de su Fundación Freiheit, también entregó 500 mil
dólares a Ministerios de la Asociación de Prisiones,
dirigida por un ex funcionario de la administración
Nixon, Charles Colson, en 2000. En el mismo año, dio
una contribución de 30 mil dólares al Instituto
Americano Empresarial, un grupo de expertos
conservador.
Durante la universidad, trabajó en la Casa Blanca de
George Bush padre, y también para la representante
Dana Rohrabacher, republicana por California.
Rohrabacher y su colega John Doolittle, republicano
por California, han visitado las instalaciones de
Blackwater en Moyock, Carolina del Norte, en un
viaje arreglado por el Grupo de Estrategia
Alexander, una firma de cabildeo fundada por ex
asistentes del entonces líder de mayoría del
Congreso, Tom Delay. Paul Behrends, socio del Grupo,
es un asociado de Prince desde hace mucho tiempo.
Las conexiones de Prince parecen haber sido útiles
para Blackwater. Robert Young Pelton, autor de
Licensed to Kill: Hired Guns in the War on Terror,
ha reportado que uno de los primeros contratos de
Blackwater en la arena nacional fue un trato por 5.4
millones de dólares sin licitación para proveer de
guardias de seguridad en Afganistán, que se cerró
después de que Prince hiciese una llamada al
entonces director ejecutivo de la CIA, Buzzy
Krongard.
Lo que es más, Ken Silverstein, de Harper’s,
ha reportado que Prince tiene un pase de seguridad
para la sede de la CIA y "se reúne con personal de
alta jerarquía" dentro de la Agencia.
Pero el benefactor más importante de Prince fue el
conservador católico romano converso L. Paul Bremer,
ex director de la Autoridad Provisional de la
Coalición, el gobierno de ocupación en Irak.
En agosto de 2003, Blackwater ganó un contrato de
27.7 millones de dólares para proveer de seguridad
personal a Bremer. A cargo del equipo de Blackwater
que cuidaba a Bremer estaba Frank Gallagher, quien
había provisto de seguridad personal al ex
secretario de Estado Henry Kissinger cuando Bremer
era el director general de la firma consultora de
éste, Kisssinger y Asociados, en los años 90.
Para 2005, Blackwater estaba ganando 353 millones de
dólares anuales provenientes de contratos federales.
Los beneficios de la empresa, gracias a la
dadivosidad del gobierno, no terminaron con Irak.
Recientemente, la empresa resultó ser una de las
cinco a las que se les otorgó un contrato de
contranarcoterrorismo del Departamento de
Defensa que, se dice, podría significar unos 15 mil
millones de dólares.
Blackwater también se involucró en las secuelas del
huracán Katrina, en Nueva Orleans y lucró
generosamente. De acuerdo con el analista Jeremy
Scahill, autor de Blackwater: The Rise of the
World Most Powerful Mercenary Army, Blackwater
había ganado aproximadamente 73 millones de dólares
por trabajos para el gobierno relacionados con el
Katrina hasta junio de 2006, menos de un año después
de que el huracán tocara tierra.
Joseph Schmitz, oficial de Operaciones en jefe y
consejero general: En 2002, el presidente Bush
nominó a Schmitz para que supervisara y vigilara los
contratos militares del Pentágono como inspector
general del Departamento de Defensa. Schmitz
presidió sobre el aumento más grande de gastos de
contratación militar de la historia: en 2005, se les
adjudicaron a 77 empresas "contratos de primera" con
un valor de 42 mil 100 millones de dólares, con
cientos de millones que beneficiaron a Blackwater. A
diferencia de inspectores generales anteriores,
Schmitz se reportaba directamente con el entonces
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld —un arreglo
que objetaron tanto los legisladores republicanos
como los demócratas, dada la responsabilidad de
Schmitz. Éste hasta llevaba los "12 principios" de
Rumsfeld en el bolsillo superior de su saco. El
primer principio decía: "No hagas nada que pueda
hacer surgir interrogantes sobre la credibilidad del
Departamento de Defensa".
Schmitz tiene muchas conexiones con el Partido
Republicano. Su padre, John G. Schmitz, fue un
congresista del partido republicano que sirvió por
dos periodos, y su hermano, Patrick Schmitz, sirvió
como el subconsejero de George H. W. Bush de 1985 a
1993. Joseph mismo trabajó como asistente especial
para el procurador general Edwin Meese, en la era de
Ronald Reagan.
Schmitz renunció en 2005 bajo la creciente presión
tanto de los senadores demócratas como republicanos,
quienes lo acusaron de interferir con las
investigaciones criminales de contratos
inadecuadamente adjudicados, de ignorar los
conflictos de interés y otras fallas de supervisión.
De acuerdo a un artículo de la revista Time
publicado en octubre de 2005, Schmitz mostró a la
Casa Blanca los resultados de la investigación de
varios años realizada por su personal de un contrato
en el que la Fuerza Aérea rentó a Boeing aviones de
reaprovisionamiento de combustible en vuelo por más
de lo que habría costado comprarlos, luego aceptó
editar los nombres de alto personal de la Casa
Blanca involucrado en la decisión antes de enviar el
reporte final al Congreso. El 26 de agosto de 2005,
Schmitz informó a su personal que abandonaba el
Pentágono; en septiembre de ese año comenzó a
trabajar para Blackwater.
J. Cofer Black, vicepresidente: Black pasó la
mayor parte de su carrera de 28 años en la CIA en
operaciones encubiertas en el Directorio de
Operaciones, donde trabajó con Rob Richer (más
abajo). En el momento de los ataques del 11-S, fue
el as en la manga del ex director de la CIA, George
Tenet, cuando se trató de convencer a Bush de que la
CIA debía dirigir las operaciones de combate de EU
en Afganistán después del 11-S. Black es, de acuerdo
a relatos publicados, un hombre con un gusto por lo
dramático, el estilo de informador que le gusta al
presidente Bush. Según varios reportes, en un
informe Black le dijo al presidente: "Cuando
terminemos con los terroristas en Afganistán,
tendrán moscas caminando por sus ojos" (Black
también ordenó al oficial de campo de la CIA Gary
Schroen que trajera de vuelta la cabeza de Osama bin
Laden empacada con hielo seco, para que él se la
pudiera mostrar a Bush). La presentación de
Afganistán que hizo Black le consiguió "acceso
especial" a la Casa Blanca, reportó Dana Priest, del
Washington Post, en diciembre de 2005.
Black también es uno de los rostros más prominentes
asociados con las políticas de interrogatorio y
rendición extraordinaria de la administración Bush.
En un momento famoso, Black le dijo al Congreso en
2002: "Después del 11-S, nos sacamos los guantes". Y
Priest también reportó que el grupo dentro de la CIA
responsable por las rendiciones extraordinarias
—operaciones en las cuales agentes encubiertos
apresan a sospechosos de terrorismo y los llevan a
prisiones secretas para someterlos a interrogatorios
que normalmente serían prohibidos por considerarse
tortura— también estuvo activo durante el tiempo de
Black en el Centro de Contraterrorismo de la CIA,
reportó Priest.
Después Black se unió al Departamento de Estado,
donde uno de sus papeles era el de comenzar a
coordinar la seguridad para las Olimpiadas de 2004
en Grecia. En 2003, el Departamento de Estado le
otorgó a Blackwater un contrato para entrenar a los
equipos de seguridad olímpicos.
En 2004, Black abandonó el Departamento de Estado
para unirse a Blackwater, parte de lo que
Silverstein, de la revista Harper’s, llamó
"una puerta giratoria hacia Blackwater" desde la
CIA.
Además de su trabajo con Blackwater y su propia
empresa, Total Intelligence Solutions, recientemente
Black también se unió a la campaña presidencial del
ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, en la
que sirve al republicano como asesor principal en
asuntos de contraterrorismo y seguridad nacional.
Rob Richer, vicepresidente de Inteligencia:
Richer fue el director de la división del Cercano
Oriente de la CIA —y la conexión de la agencia con
el rey Abdullah de Jordania— de 1999 a 2004. En
2003, informó al presidente Bush sobre la naciente
insurgencia iraquí. A fines de 2004 se convirtió en
vicedirector asociado en el Directorado de
Operaciones de la CIA, lo que lo convirtió en un
funcionario de segundo grado para operaciones
clandestinas. Abandonó la agencia para unirse a
Blackwater en el otoño de 2005, llevándose consigo
la relación de la agencia con Abdullah. La CIA había
invertido millones de dólares en entrenar a los
servicios de inteligencia de Jordania. Hubo un obvio
intercambio de favores: a cambio del entrenamiento,
Jordania compartiría información. Ahora Jordania
contrataba a la división de inteligencia de
Blackwater —dirigida por Richer— para el
entrenamiento en espionaje. La CIA no está contenta,
escribe Silvertein: "La gente de la agencia está
enojada", dijo la fuente de Silverstein. "Abdullah
sigue hablando con Richer regularmente y piensa que
es lo mismo que hablar con nosotros. Piensa que
Richer sigue siendo el contacto."
Fred Fielding, ex consejero externo: después
de que cuatro empleados de Blackwater fueron
torturados y asesinados en Fallujah, Irak, en 2004,
sus familias presentaron una demanda de homicidio
culposo contra Blackwater, aduciendo que la empresa
no había provisto de armas, protecciones y respaldo
adecuado. Blackwater temió que si era encontrado
culpable por las muertes de sus empleados, se
abriría una compuerta para litigios futuros. Para
contener la demanda, Blackwater contrató a Fielding,
el consumado miembro republicano. Dan Callahan, un
abogado que representaba a las familias, nos dijo
que quedó sorprendido cuando se enteró de que
Fielding representaría a la empresa. "¿Cómo es
posible que me haya encontrado a Fielding en este
caso?", dice que se preguntó en ese momento.
Fielding ha tenido una larga carrera como abogado de
republicanos prominentes. De 1970 a 1972, fue
consejero asociado de la Casa Blanca, durante la
administración Nixon; de 1972 a 1974, estuvo
presente durante el desenlace de esa administración
ocupando el mismo puesto. Bajo el presidente Reagan,
sirvió como consejero de la Casa Blanca de 1981 a
1986, donde era el jefe de un joven consejero
asistente llamado John Roberts, ahora presidente de
la Suprema Corte de EU. Después de las elecciones de
2000, sirvió a la administración actual como
consejero de transición, y también tuvo un puesto en
la Comisión del 11-S. En enero de 2007, Bush lo
escogió como consejero de la Casa Blanca.
Ken Starr, consejero externo: de acuerdo a
Callahan, Fielding representó a Blackwater como
consejero externo por alrededor de seis meses,
comenzando en enero de 2005. Después de que Fielding
abandonara el caso, la firma legal Greenberg Traurig,
que alguna vez contó con Jack Abramoff y trabajó
para George Bush en el recuento de Florida,
representó a Blackwater hasta octubre de 2006. La
empresa contrató luego a otro abogado de alto perfil
con credenciales republicanas impecables —Ken Starr,
ahora el decano de Pepperine Law School, en
California. Ken Starr fue nombrado para el cargo
federal por Reagan, fue procurador general bajo Bush
padre y estuvo en la lista de Bush de candidatos
para reemplazar a William Brennan en la Suprema
Corte. Sin embargo, es más conocido como el abogado
independiente que investigó a Bill Clinton. Reveló
los detalles íntimos de la aventura de éste con la
empleada Monica Lewinsky en el infame Reporte Starr
y puso en marcha su impugnación en el Congreso.
Blackwater continúa afirmando que el estado de
Carolina del Norte carece de jurisdicción para la
demanda legal por homicidio culposo contra la
empresa de seguridad. El 18 de octubre de 2006,
Starr presentó una petición ante el presidente de la
Suprema Corte Roberts a nombre de Blackwater,
afirmando que la compañía era "constitucionalmente
inmune" a la demanda legal. "Si las empresas tales
como Blackwater deben factorizar los costos de
defensa de demandas legales por agravio en sus
costos totales", argumentó Starr, "Blackwater
sufrirá un daño irreparable. Roberts denegó la
petición el 24 de octubre. En diciembre, Starr
presentó una moción para llevar el asunto ante el
pleno de la Suprema Corte. La moción fue denegada en
febrero.