16 de octubre de 2007

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La corporación que hace la guerra en Irak

 

Ben Vau Heuvelen

Milenio


Cuando los contratistas de Blackwater que cuidaban el convoy del Departamento de Estado presuntamente mataron a 11 civiles iraquíes desarmados, el 16 de septiembre, el hecho fue sólo el último de una serie de incidentes controversiales asociados con la firma privada de seguridad. Blackwater tiene la reputación de ser rápida para desenfundar. Desde 2005, la empresa con sede en Carolina del Norte, que tiene a alrededor de mil contratistas en Irak, ha reportado 195 "incidentes de escalada de fuerza"; en 156 de esos casos, las armas de Blackwater dispararon primero. De acuerdo al New York Times, es dos veces más probable que los guardias de Blackwater estuvieran involucrados en incidentes de disparos que los empleados de otras dos firmas que protegen al personal del Departamento de Estado en Irak.

El 2 de octubre por la mañana, Henry Waxman, demócrata por California, presidente del Comité de Control y Reforma de gobierno del Congreso, sostuvo una audiencia sobre el uso de contratistas privados por parte de los militares estadunidenses. Cuando Waxman anunció los planes para la audiencia durante la última semana de septiembre, el Departamento de Estado ordenó a Blackwater no dar ninguna información o testimonio sin su autorización. Después de una riña entre Waxman y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, el Departamento de Estado cedió. El presidente y fundador de Blackwater, Erik Prince, se presentó ante el Congreso el 2 de octubre.


Pero este intento por proteger a Prince aparentemente no fue el primero por parte del Departamento de Estado. Un reporte dado a conocer por Waxman el 1 de octubre alega que el Departamento ayudó a la empresa a encubrir bajas iraquíes.


En diciembre de 2006, el Departamento de Estado hizo arreglos para que la empresa pagara 15 mil dólares a la familia de un guardia iraquí al que disparó y mató un empleado ebrio de Blackwater. En otra muerte por disparos, el pago fue de 5 mil dólares.


El 1 de octubre la cadena CNN reportó que el Departamento de Estado también permitió que un empleado de Blackwater escribiera su "reporte en el sitio de los hechos", obviando sin embargo el agente las bajas civiles y afirmando que los contratistas estaban respondiendo a un ataque insurgente contra un convoy.


Más tráfico de influencias

Las conexiones entre el Departamento de Estado y Blackwater son sólo parte de una red de relaciones que la empresa ha mantenido con la administración Bush y republicanos prominentes. De 2001 a 2007, la empresa ha aumentado sus contratos federales de menos de un millón a más de mil millones de dólares, todo mientras los empleados pasaban a través de un torniquete entre Blackwater y la administración, varios de ellos abandonando puestos importantes en el Pentágono y la CIA para aceptar empleos en la empresa de seguridad. La siguiente es una lista de algunas de las luminarias de Blackwater con sus fojas profesionales y políticas.


Erik Prince, fundador y director: ¿Cómo pasó Blackwater de ser una corporación pequeña que entrenaba a equipos de élite SWAT a ser una parte inseparable de las operaciones de EEUU en Irak? La respuesta podría ser la actuación oportuna y las conexiones de su director.


Prince, quien fundó Blackwater en 1996 pero que, según se informa, asumió un papel discreto en la compañía hasta después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, tiene conexiones consanguíneas con el Partido Republicano.


Su ya fallecido padre, el magnate de las autopartes Edgar Prince, fue clave en la creación del Consejo de Investigación Familiar, uno de los grupos cristianos de derecha más influyentes en la administración de George W. Bush. En su funeral, en 1995, fue exaltado por dos de los incondicionales del movimiento conservador cristiano, James Dobson y Gary Bauer.


La viuda de Edgar Prince, Elsa, quien se volvió a casar después de la muerte de su esposo, ha servido en los consejos del Consejo de Investigación Familiar y en otra organización influyente de la derecha cristiana, Enfoque en la Familia, de Dobson. Actualmente dirige la Fundación Edgar y Elsa Prince donde, de acuerdo a los archivos de Hacienda Pública (IRS) de EEUU, su hijo Erik es vicepresidente. La fundación ha aportado sumas generosas a algunos de los nombres más importantes de la derecha cristiana.


Entre julio de 2003 y julio de 2006, la fundación dio al menos 670,000 dólares al Consejo de Investigación Familiar y 531,000 dólares a Enfoque en la Familia.


Tanto Edgar como Elsa han estado afiliados con el Consejo para la Política Nacional, la reservada organización conservadora cristiana a cuyas juntas han asistido Dick Cheney, Donald Rumsfeld y Paul Bremer. La Fundación Edgar y Elsa Prince le dio al Consejo Nacional de Políticas 80 mil dólares entre julio de 2003 y julio de 2006.


Betsy Prince —hija de Edgar y Elsa, hermana de Erik— se casó con un miembro de la familia DeVos, una de las principales donantes del país a causas republicanas y conservadoras ("sé un poco sobre las contribuciones indirectas, dado que mi familia es la mayor contribuyente individual de éstas al Partido Republicano nacional", escribió Betsy DeVos en un artículo de comentario para Roll Call, el periódico de Capitol Hill). Presidió el Partido Republicano de Michigan de 1996 a 2000 y nuevamente de 2003 a 2005, y Dick, su marido, contendió como el candidato republicano para gobernador de Michigan en 2006.

Erik Prince mismo es bastante diestro cuando se trata de dar aportaciones a los republicanos y cultivar las relaciones con conservadores importantes. Él y su primera y segunda esposas han donado aproximadamente 300 mil dólares a candidatos republicanos y comités de acción política. A través de su Fundación Freiheit, también entregó 500 mil dólares a Ministerios de la Asociación de Prisiones, dirigida por un ex funcionario de la administración Nixon, Charles Colson, en 2000. En el mismo año, dio una contribución de 30 mil dólares al Instituto Americano Empresarial, un grupo de expertos conservador.


Durante la universidad, trabajó en la Casa Blanca de George Bush padre, y también para la representante Dana Rohrabacher, republicana por California.


Rohrabacher y su colega John Doolittle, republicano por California, han visitado las instalaciones de Blackwater en Moyock, Carolina del Norte, en un viaje arreglado por el Grupo de Estrategia Alexander, una firma de cabildeo fundada por ex asistentes del entonces líder de mayoría del Congreso, Tom Delay. Paul Behrends, socio del Grupo, es un asociado de Prince desde hace mucho tiempo.


Las conexiones de Prince parecen haber sido útiles para Blackwater. Robert Young Pelton, autor de Licensed to Kill: Hired Guns in the War on Terror, ha reportado que uno de los primeros contratos de Blackwater en la arena nacional fue un trato por 5.4 millones de dólares sin licitación para proveer de guardias de seguridad en Afganistán, que se cerró después de que Prince hiciese una llamada al entonces director ejecutivo de la CIA, Buzzy Krongard.

Lo que es más, Ken Silverstein, de Harper’s, ha reportado que Prince tiene un pase de seguridad para la sede de la CIA y "se reúne con personal de alta jerarquía" dentro de la Agencia.

Pero el benefactor más importante de Prince fue el conservador católico romano converso L. Paul Bremer, ex director de la Autoridad Provisional de la Coalición, el gobierno de ocupación en Irak.


En agosto de 2003, Blackwater ganó un contrato de 27.7 millones de dólares para proveer de seguridad personal a Bremer. A cargo del equipo de Blackwater que cuidaba a Bremer estaba Frank Gallagher, quien había provisto de seguridad personal al ex secretario de Estado Henry Kissinger cuando Bremer era el director general de la firma consultora de éste, Kisssinger y Asociados, en los años 90.


Para 2005, Blackwater estaba ganando 353 millones de dólares anuales provenientes de contratos federales.


Los beneficios de la empresa, gracias a la dadivosidad del gobierno, no terminaron con Irak. Recientemente, la empresa resultó ser una de las cinco a las que se les otorgó un contrato de contranarcoterrorismo del Departamento de Defensa que, se dice, podría significar unos 15 mil millones de dólares.


Blackwater también se involucró en las secuelas del huracán Katrina, en Nueva Orleans y lucró generosamente. De acuerdo con el analista Jeremy Scahill, autor de Blackwater: The Rise of the World Most Powerful Mercenary Army, Blackwater había ganado aproximadamente 73 millones de dólares por trabajos para el gobierno relacionados con el Katrina hasta junio de 2006, menos de un año después de que el huracán tocara tierra.


Joseph Schmitz, oficial de Operaciones en jefe y consejero general: En 2002, el presidente Bush nominó a Schmitz para que supervisara y vigilara los contratos militares del Pentágono como inspector general del Departamento de Defensa. Schmitz presidió sobre el aumento más grande de gastos de contratación militar de la historia: en 2005, se les adjudicaron a 77 empresas "contratos de primera" con un valor de 42 mil 100 millones de dólares, con cientos de millones que beneficiaron a Blackwater. A diferencia de inspectores generales anteriores, Schmitz se reportaba directamente con el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld —un arreglo que objetaron tanto los legisladores republicanos como los demócratas, dada la responsabilidad de Schmitz. Éste hasta llevaba los "12 principios" de Rumsfeld en el bolsillo superior de su saco. El primer principio decía: "No hagas nada que pueda hacer surgir interrogantes sobre la credibilidad del Departamento de Defensa".


Schmitz tiene muchas conexiones con el Partido Republicano. Su padre, John G. Schmitz, fue un congresista del partido republicano que sirvió por dos periodos, y su hermano, Patrick Schmitz, sirvió como el subconsejero de George H. W. Bush de 1985 a 1993. Joseph mismo trabajó como asistente especial para el procurador general Edwin Meese, en la era de Ronald Reagan.


Schmitz renunció en 2005 bajo la creciente presión tanto de los senadores demócratas como republicanos, quienes lo acusaron de interferir con las investigaciones criminales de contratos inadecuadamente adjudicados, de ignorar los conflictos de interés y otras fallas de supervisión. De acuerdo a un artículo de la revista Time publicado en octubre de 2005, Schmitz mostró a la Casa Blanca los resultados de la investigación de varios años realizada por su personal de un contrato en el que la Fuerza Aérea rentó a Boeing aviones de reaprovisionamiento de combustible en vuelo por más de lo que habría costado comprarlos, luego aceptó editar los nombres de alto personal de la Casa Blanca involucrado en la decisión antes de enviar el reporte final al Congreso. El 26 de agosto de 2005, Schmitz informó a su personal que abandonaba el Pentágono; en septiembre de ese año comenzó a trabajar para Blackwater.


J. Cofer Black, vicepresidente: Black pasó la mayor parte de su carrera de 28 años en la CIA en operaciones encubiertas en el Directorio de Operaciones, donde trabajó con Rob Richer (más abajo). En el momento de los ataques del 11-S, fue el as en la manga del ex director de la CIA, George Tenet, cuando se trató de convencer a Bush de que la CIA debía dirigir las operaciones de combate de EU en Afganistán después del 11-S. Black es, de acuerdo a relatos publicados, un hombre con un gusto por lo dramático, el estilo de informador que le gusta al presidente Bush. Según varios reportes, en un informe Black le dijo al presidente: "Cuando terminemos con los terroristas en Afganistán, tendrán moscas caminando por sus ojos" (Black también ordenó al oficial de campo de la CIA Gary Schroen que trajera de vuelta la cabeza de Osama bin Laden empacada con hielo seco, para que él se la pudiera mostrar a Bush). La presentación de Afganistán que hizo Black le consiguió "acceso especial" a la Casa Blanca, reportó Dana Priest, del Washington Post, en diciembre de 2005.


Black también es uno de los rostros más prominentes asociados con las políticas de interrogatorio y rendición extraordinaria de la administración Bush. En un momento famoso, Black le dijo al Congreso en 2002: "Después del 11-S, nos sacamos los guantes". Y Priest también reportó que el grupo dentro de la CIA responsable por las rendiciones extraordinarias —operaciones en las cuales agentes encubiertos apresan a sospechosos de terrorismo y los llevan a prisiones secretas para someterlos a interrogatorios que normalmente serían prohibidos por considerarse tortura— también estuvo activo durante el tiempo de Black en el Centro de Contraterrorismo de la CIA, reportó Priest.


Después Black se unió al Departamento de Estado, donde uno de sus papeles era el de comenzar a coordinar la seguridad para las Olimpiadas de 2004 en Grecia. En 2003, el Departamento de Estado le otorgó a Blackwater un contrato para entrenar a los equipos de seguridad olímpicos.

En 2004, Black abandonó el Departamento de Estado para unirse a Blackwater, parte de lo que Silverstein, de la revista Harper’s, llamó "una puerta giratoria hacia Blackwater" desde la CIA.


Además de su trabajo con Blackwater y su propia empresa, Total Intelligence Solutions, recientemente Black también se unió a la campaña presidencial del ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, en la que sirve al republicano como asesor principal en asuntos de contraterrorismo y seguridad nacional.


Rob Richer, vicepresidente de Inteligencia: Richer fue el director de la división del Cercano Oriente de la CIA —y la conexión de la agencia con el rey Abdullah de Jordania— de 1999 a 2004. En 2003, informó al presidente Bush sobre la naciente insurgencia iraquí. A fines de 2004 se convirtió en vicedirector asociado en el Directorado de Operaciones de la CIA, lo que lo convirtió en un funcionario de segundo grado para operaciones clandestinas. Abandonó la agencia para unirse a Blackwater en el otoño de 2005, llevándose consigo la relación de la agencia con Abdullah. La CIA había invertido millones de dólares en entrenar a los servicios de inteligencia de Jordania. Hubo un obvio intercambio de favores: a cambio del entrenamiento, Jordania compartiría información. Ahora Jordania contrataba a la división de inteligencia de Blackwater —dirigida por Richer— para el entrenamiento en espionaje. La CIA no está contenta, escribe Silvertein: "La gente de la agencia está enojada", dijo la fuente de Silverstein. "Abdullah sigue hablando con Richer regularmente y piensa que es lo mismo que hablar con nosotros. Piensa que Richer sigue siendo el contacto."


Fred Fielding, ex consejero externo: después de que cuatro empleados de Blackwater fueron torturados y asesinados en Fallujah, Irak, en 2004, sus familias presentaron una demanda de homicidio culposo contra Blackwater, aduciendo que la empresa no había provisto de armas, protecciones y respaldo adecuado. Blackwater temió que si era encontrado culpable por las muertes de sus empleados, se abriría una compuerta para litigios futuros. Para contener la demanda, Blackwater contrató a Fielding, el consumado miembro republicano. Dan Callahan, un abogado que representaba a las familias, nos dijo que quedó sorprendido cuando se enteró de que Fielding representaría a la empresa. "¿Cómo es posible que me haya encontrado a Fielding en este caso?", dice que se preguntó en ese momento.


Fielding ha tenido una larga carrera como abogado de republicanos prominentes. De 1970 a 1972, fue consejero asociado de la Casa Blanca, durante la administración Nixon; de 1972 a 1974, estuvo presente durante el desenlace de esa administración ocupando el mismo puesto. Bajo el presidente Reagan, sirvió como consejero de la Casa Blanca de 1981 a 1986, donde era el jefe de un joven consejero asistente llamado John Roberts, ahora presidente de la Suprema Corte de EU. Después de las elecciones de 2000, sirvió a la administración actual como consejero de transición, y también tuvo un puesto en la Comisión del 11-S. En enero de 2007, Bush lo escogió como consejero de la Casa Blanca.


Ken Starr, consejero externo: de acuerdo a Callahan, Fielding representó a Blackwater como consejero externo por alrededor de seis meses, comenzando en enero de 2005. Después de que Fielding abandonara el caso, la firma legal Greenberg Traurig, que alguna vez contó con Jack Abramoff y trabajó para George Bush en el recuento de Florida, representó a Blackwater hasta octubre de 2006. La empresa contrató luego a otro abogado de alto perfil con credenciales republicanas impecables —Ken Starr, ahora el decano de Pepperine Law School, en California. Ken Starr fue nombrado para el cargo federal por Reagan, fue procurador general bajo Bush padre y estuvo en la lista de Bush de candidatos para reemplazar a William Brennan en la Suprema Corte. Sin embargo, es más conocido como el abogado independiente que investigó a Bill Clinton. Reveló los detalles íntimos de la aventura de éste con la empleada Monica Lewinsky en el infame Reporte Starr y puso en marcha su impugnación en el Congreso.


Blackwater continúa afirmando que el estado de Carolina del Norte carece de jurisdicción para la demanda legal por homicidio culposo contra la empresa de seguridad. El 18 de octubre de 2006, Starr presentó una petición ante el presidente de la Suprema Corte Roberts a nombre de Blackwater, afirmando que la compañía era "constitucionalmente inmune" a la demanda legal. "Si las empresas tales como Blackwater deben factorizar los costos de defensa de demandas legales por agravio en sus costos totales", argumentó Starr, "Blackwater sufrirá un daño irreparable. Roberts denegó la petición el 24 de octubre. En diciembre, Starr presentó una moción para llevar el asunto ante el pleno de la Suprema Corte. La moción fue denegada en febrero.

 

 

 

 

 
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