Al recordar las luchas históricas por los
derechos civiles de la comunidad latina, el alcalde de Los
Ángeles, Antonio Villaraigosa, declaró hoy que el Congreso
Nacional Latino representa la próxima fase de esta contienda al
ofrecer "una oportunidad para hablar con una voz unida" sobre
los grandes temas nacionales y de política exterior de EEUU.
"Tenemos que construir puentes en lugar de
muros con México y América Latina", afirmó el alcalde de una
ciudad que es casi 50 por ciento latina y 47 por ciento
inmigrante. "Tenemos, como latinos, una obligación especial para
encabezar esta discusión". Consideró que "el momento de mayor
orgullo de mi vida, un momento de definición, fue cuando pude
saludar a tal vez un millón de personas que marcharon el primero
de mayo (de 2006), un mar de familias que sólo desean trabajar
por una vida mejor".
Fue el último de los cinco días de trabajo
del congreso, donde un total de 3 mil personas de más de 20
estados –entre ellas dirigentes comunitarios, líderes de
inmigrantes, sindicalistas, representantes de organizaciones
latinas nacionales y locales, y políticos electos (concejales,
alcaldes, legisladores estatales y federales)– participaron en
un proceso para dar definición a una "agenda latina" para
incidir en los principales temas nacionales y de política
exterior de este país.
Villaraigosa reconoció: "yo llegué adonde
estoy a hombros de otros", y mencionó las luchas sindicales, de
derechos civiles y de empadronamiento electoral encabeza- das
por LULAC, MALDEF y el Proyecto de Empadronamiento y Educación
del Votante del Suroeste (SVREP, por sus siglas en inglés) –convocantes
de este congreso, entre otros– también como resultado de las
luchas enca- bezadas por Martin Luther King, el movimiento por
los derechos de las mujeres y las movilizaciones contra la
guerra. El alcalde, nieto de un inmigrante mexicano, insistió en
que las prioridades ahora son acabar con la guerra (14 por
ciento de la población es latina, pero ésta constituye 20 por
ciento de las bajas en Irak), promover una reforma migratoria
justa, reformar la educación y el sistema de salud para
beneficio de todos.
Por lo tanto, dijo que este Congreso
Nacional Latino representa la oportunidad de definir y promover
una agenda para beneficio de todos en este país. "Sabemos lo
importante que es para esta comunidad poder juntarnos y superar
nuestras divisiones".
Reconoció que los esfuerzos de
organizaciones como SVREP por generar el voto latino ya han
transformado el panorama político del país durante las últimas
décadas (él, como alcalde de la segunda ciudad de EEUU en
tamaño, es ejemplo de ello), pero es hora de sumar fuerzas para
la próxima etapa. Por eso reconoció en particular a Antonio
González, presidente de SVREP: "cuando él llama, yo acudo", dijo
de su "incomparable" tocayo.
Hoy, González, en declaraciones
periodísticas, caracterizó el congreso como un éxito en el
sentido de que se avanzó hacia una "coalición estratégica de los
diversos elementos de la comunidad latina" en este país. Eso,
dijo, es necesario para incidir en la agenda nacional e
internacional con una voz latina que demanda, entre otras cosas,
el fin de la guerra en Irak, una reforma migratoria real, la
garantía de servicios de salud para todos, e "incentivar un
cambio profundo de las relaciones de EEUU con América Latina",
incluso con Cuba y los nuevos gobiernos de izquierda en
Sudamérica.
Subrayó que entre los consensos alcanzados
aquí, la prioridad inmediata es "una masiva movilización del
voto latino" para el ciclo electoral nacional de 2008. Las más
de 80 resoluciones adoptadas sobre temas de poder electoral,
migración, la guerra en Irak, medio ambiente, salud pública,
educación, reformas al sistema de justicia penal y relaciones
internacionales con América Latina "sirven como guía de acción
de las organizaciones y líderes latinos", dijo González.
Resumió que el objetivo fue definir "la
agenda, el contenido de la voz latina en este país" y con ello
no sólo trasmitirlo a nivel nacional, sino también comunicarse
con América Latina, donde no tantos desconocen esta voz. "Y todo
esto es para promover, a final de cuentas, el gran cambio que
tanto se necesita en Estados Unidos", concluyó.
Los latinos, recordó Lydia Camarillo,
vicepresidenta de SVREP, son el voto decisivo o influyente en
estados que otorgan unos 220 de los 270 votos electorales
requeridos para ganar la presidencia. El asunto, según muchos de
los participantes aquí, es precisamente cómo ejercer el poder
político potencial de la comunidad latina y, junto con ello, qué
se desea hacer con ese poder.
El congreso logró definir, según los
organizadores, los puntos de referencia para guiar los próximos
pasos hacia una "voz latina" en Estados Unidos. Para muchos
aquí, eso ya es un paso enorme. Para algunos, el diálogo que
está madurando entre latino-estadounidenses, latinoamericanos y
migrantes podría influir en la dinámica hemisférica en un
mediano plazo.
Mucho de lo acordado se pondrá a prueba
durante el año electoral de 2008, y los resultados comprobarán
si aquí ha nacido una fuerza latina más consolidada y con mayor
impacto en este país y en sus relaciones con el resto de las
Américas.
Tal vez los latino-estadounidenses están
obligados a limitarse a ser la minoría más grande de Estados
Unidos. Pero si logran construir esos puentes con América
Latina, pasarían a formar parte de la gran mayoría "latina" de
este hemisferio. Tal vez eso es parte de lo que empezó a ocurrir
aquí en los últimos cinco días.
Los Ángeles, el epicentro de las
transformaciones
En esta ciudad uno puede vivir tiempo
completo en México porque sólo hay unos cuantos turistas
estadounidenses en kilómetros y kilómetros de lo que es la
segunda o tercera ciudad con más mexicanos en el mundo y cuyo
alcalde es hijo de mexicanos.
Pero aunque 50 por ciento de la población
se considera latina (nacida aquí o migrante), también son de la
diáspora mundial. Casi la mitad de la población de Los Ángeles
es nacida en otros países. Hay historias de despedidas de hijos
a sus madres en Filipinas, Corea, China, México y El Salvador.
Una iglesia ofrece misas en español,
coreano, filipino y, ah sí, inglés en una ciudad donde los
anglosajones –que antes dominaban estas tierras– son minoría
ante la nueva mayoría "de color", la combinación de latinos,
asiáticos, afroestadunidenses que habitan Los Ángeles. Hasta hay
algunos viejos restaurantes de fast food que anuncian un menú de
hamburguesas, pastrami, tacos y tortas. Por supuesto hay sushi y
todo lo de la cuenca del Pacífico, ya que es el principal puerto
estadounidense para todo ese mundo.
Hay curanderos mexicanos junto a expertos
en shiatsu y otras variedades de relajamiento, con sus
respectivas recetas de alcoholes, lociones y hierbas. Aquí está
Filipinotown y no tan lejos Little Tokio, y a la vuelta
Koreatown, pero no hay nada como las grandes extensiones de
México y América Central dentro de esta ciudad y su periferia.
Éstas a veces se topan o se mezclan. Uno
de los restaurantes Guelaguetza está en medio de mil anuncios en
coreano en Koreatown. También algo llamado "Plaza México", que
es réplica de varios de los símbolos nacionales, con una estatua
de Benito Juárez, cuyo dueño –que es coreano– decidió traducir
todo lo que vio en México.
Y dentro del mundo latino se encuentra el
mosaico de América Latina. En la cooperativa Hot Momma Tamales
hay exquisiteces de varios países latinoamericanos. Las
pupuserías están al lado de taquerías por todas partes. Pero
también están todos los Méxicos: oaxaqueños, zacatecanos,
jaliscienses, duranguenses, michoacanos y tantos más, cada uno
con sus propios clubes de oriundos y sus federaciones.
Muchos viven en zonas que, en su conjunto,
se conocen como el "megabarrio", y que el profesor Gaspar
Rivera, de la UCLA y oaxaqueño, caracteriza como gran
"territorio liberado". Toda la vida dentro de los restaurantes
mexicanos, los conciertos, las tiendas, los festejos, es México.
Dice que esa nostalgia creó un "mercado" que "es una defensa
ante un mundo estadounidense hostil", donde uno puede refugiarse
en este México recreado en Los Ángeles.
Antonio Villaraigosa es el primer alcalde
latino de Los Ángeles en 140 años, y cuenta cómo llegó su abuelo
desde México; dice que "no sé si fue ilegal", pero lo que sí se
sabe es que su familia contribuyó a este país. El nieto de ese
migrante declaró que el momento de mayor orgullo en su vida fue
"salir a saludar frente a la alcaldía a ese medio millón, tal
vez un millón, de gente que marcharon el primero de mayo" de
2006 en defensa de sus derechos y por la dignidad de los
migrantes.
Ésta es la llamada "capital latina" de
EEUU, y el epicentro de lo que es una transformación nacional no
sólo por el cambio demográfico, sino por las luchas, los
proyectos, las iniciativas y los diálogos que se desarrollan
aquí, que cambian al estado más rico del país y finalmente a
este país.
También es una ciudad que padece de todos
los males: un sistema de educación y salud en pleno deterioro
–donde los latinos y afro-estadounidenses son los más
negativamente afectados– junto con un serio déficit de vivienda
(hay un sector del centro donde habitan unos 13 mil personas sin
techo, una zona que parece de película sobre una ciudad perdida
o de posguerra).
También la brecha entre ricos y pobres es
plenamente manifestada aquí, ya que Beverly Hills y Malibú no
están lejos de enormes barrios de pobreza. Entre las playas de
Santa Mónica y el valle de San Fernando, al otro lado de las
montañas de Los Ángeles, hay mil mundos de esta metrópolis.
Hippies y beats que aún se rehúsan a salir de sus épocas en la
gran explanada de Venice Beach, mientras que a cuatro cuadras
todo está habitado por oaxaqueños.
No tan lejos están las enormes mansiones
que asoman sobre el Pacífico en Malibú, y por supuesto los
surfeadores y las güeras californianas soñadas por los Beach
Boys, mientras que en el puerto, hoteles y oficinas han
estallado algunos de los movimientos sindicales más dinámicos de
este país.
En Los Ángeles a veces se siente –por ser
escenario de tanto filmes– que uno está viviendo una película.
Por ahora no se sabe si es comedia, tragicomedia, drama,
thriller, de horror o tal vez todas a la vez, cada una con rutas
sonoras que se escuchan por los famosos freeways que enredan la
ciudad.
Sin embargo los actores en cualquier
momento podrían irse por la libre, lo cual ha ocurrido en varios
momentos de la historia de esta ciudad, y es algo que se siente
en muchas calles (aunque no en Beverly Hills). Esta ciudad
fabrica ilusiones, pero también crea esperanzas. Lo difícil, a
veces, es saber la diferencia aquí bajo el gran letrero sobre la
montaña que dice "Hollywood".