Menos de 51,000 votos de diferencia en el
referéndum que Costa Rica celebró el 8 de octubre han dado la
posibilidad a Estados Unidos de mantener a raya a su principal
región de influencia en el continente. Los costarricenses dieron
luz verde a la negociación de un tratado de libre comercio con
EE UU en bloque con otros cinco países centroamericanos.
Washington gana una batalla en la pugna con Venezuela por la
hegemonía regional.
Las advertencias de la Casa Blanca en los
días previos al primer referéndum en la historia del país
parecen haber incidido en el electorado. Los costarricenses
refrendaron el tratado de libre comercio que habían firmado en
mayo de 2004 con Estados Unidos, Centroamérica y República
Dominicana (CAFTA) con un 60% de participación. El sí
obtuvo apenas 51,000 votos de ventaja sobre el no: el
51.6% frente al 48.4%.
Washington había advertido que no iba a
ser posible renegociar un TLC que ya ha sido negociado de manera
conjunta en 2003 con Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua
y República Dominicana, países donde ya rigen las nuevas reglas
de reducción de aranceles, acceso de inversiones y resolución de
conflictos. Unos 45 millones de personas consumen y producen en
estos seis países, frente a 300 millones en Estados Unidos.
Las advertencias de la Casa Blanca
hicieron llover agua bendita sobre la Administración de Óscar
Arias, que se quedaba sin palabras para convencer a los votantes
de que más que escoger un sí y un no, lo estaban
haciendo entre un sí y un nunca frente a las
reglas de liberalización comercial. En el fondo de la campaña en
este país escaso de conflicto ideológico aparecieron de manera
parcial discursos anti estadounidenses que invocaron la
influencia de los gobiernos izquierdistas del vecino Daniel
Ortega (que aprobó el TLC), de Fidel Castro y de Hugo Chávez,
promotores de la Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba).
Aunque sus rostros fueron usado como arma
electoral contra el no, ahora Arias lanza un mensaje
conciliador con carácter local: "Quisiera que los antagonismos
se transformen en compromisos para que el país resuelva sus
problemas", dijo tras conocer la victoria.
No se recuerda en San José otro momento
reciente en el que tantos senadores, congresistas y miembros de
la Administración estadounidense hubieran estado tan pendientes
de una decisión en este país de poco más de 4 millones de
habitantes, o tan dispuestos a ayudar a las fuerzas nacionales
para mostrar las consecuencias de rechazar el TLC o subirse en
el tren que ya abordaron también México, Chile y Panamá. Los
países andinos también esperan en la estación, sabiendo las
complicaciones que pueden resultar de la contienda para las
elecciones estadounidenses de noviembre del 2008.
De concretarse los TLC con Colombia y
Perú, el comercio de EE UU completaría entonces una franja
incesante a lo largo de la cuenca del Pacífico, desde Canadá
hasta la Tierra del Fuego chilena. Algunos expertos siguen
considerando, sin embargo, que sólo las fogosas actitudes de
Hugo Chávez y su amenaza de atraer a más naciones cercanas
logran sacar a América Latina del menosprecio que le dedica
Washington, más pendiente ahora de Irak, Irán o China.
El embajador de Estados Unidos en Costa
Rica, Mark Langdale, hizo pública su satisfacción por el
resultado de la consulta, mientras que el triunfo del sí
alegró también a autoridades de gobiernos centroamericanos que
temían la posibilidad de que, al rechazar el TLC, se derrumbaran
los esfuerzos por una Unión Aduanera centroamericana que la
Unión Europea (UE) ha puesto como requisito para el Acuerdo de
asociación regional, cuya primera ronda de negociación será en
dos semanas en San José.