|
FUNDACIÓN DESC
INFORME
GUATEMALA
EDICIONES
ANTERIORES
ANÁLISIS DE SITUACIÓN
DESC EN EL
DEBATE
AGENDA
TEMAS ESPECIALES
FIRMA INVITADA
PERFILES
FORO DIGITAL
LOS LITERATOS
BITÁCORA
DOCUMENTOS
|
análisis
de situación
|
Otto Pérez pendiente de ganar con decisión
dividida
Con la táctica de los
boxeadores que pegaron desde el inicio de la contienda para sumar
puntos, Otto Pérez Molina, general retirado, optó desde la segunda
ronda por abrazar, aprisionando a su rival, Álvaro Colom, con el fin
de mitigar sus golpes. Lo ha logrado y ahora sólo espera que la
decisión dividida de los electores el próximo 4 de noviembre le
favorezca por haber tenido un mejor desempeño en la campaña.
Aunque todas las encuestas de
los medios le dan a Pérez Molina una ventaja sobre Colom, la
apreciación de los expertos en el terreno que consultó Informe
Guatemala, es que la elección será muy apretada y por ahora hablan
de un empate técnico. Cuestiones aparentemente menores, consideran,
pueden decidir la suerte sobre quien será el próximo gobernante. Por
ejemplo, que las clases medias de la capital aprovechen el extenso
asueto de cinco días, que inicia el 1 de noviembre, se retiren a
descansar a la playa y lleguen tarde a las urnas para favorecer, la
mayoría de ellos, a Pérez Molina. O que Colom logre el transporte de
unas decenas de miles de electores en el interior, rompiendo la
tradicional apatía de las zonas rurales en segunda vuelta.
*****
Después de cinco semanas de
campaña para la segunda vuelta electoral, lo notorio es que Álvaro
Colom, el candidato que ganó con casi cinco puntos la primera
vuelta, pero con una tendencia hacia la desaceleración en la
intención del voto, no logró encontrar su eje comunicacional.
Ciertamente fue ahora más agresivo buscando asociar a Otto Pérez con
el autoritarismo y la violencia de los años 80, y envió mensajes
alternativos, como que "la violencia se combate con inteligencia",
pero la percepción de los especialistas consultados es que la
calidad de su campaña siguió siendo baja, y errática en su
orientación.
Otto Pérez ha sido más
efectivo en la comunicación y hasta desarrolló, en esta etapa, dotes
de orador y ciertas capacidades histriónicas, campos en los que era
limitado. Además, la impresión que trasladan las encuestas de los
medios, de que es un candidato en irrefrenable ascenso, le ayudó a
atraer financiamiento. Pareciera que el dinero de campaña pasó de
uno a otro candidato, pues justamente el equipo de Colom se ha
quejado de escasez de financiamiento. "No tenemos la plata para
hacer un buen cierre de campaña", confió uno de ellos.
Colom hizo esfuerzos para
reorganizar su comando de campaña y cerró acuerdos con varias
fuerzas políticas locales –como los líderes del partido Unionista
que son fuertes en la capital, o personalidades conservadoras, entre
ellos Francisco Bianchi, cercano a iglesias neopentecostales también
influyentes en zonas urbanas- y con el oficialista partido Gran
Alianza Nacional –a través del ex ministro de Comunicaciones Eduardo
Castillo y del ex candidato a la alcaldía Roberto González, segundo
tras el alcalde reelecto Álvaro Arzú- quienes se comprometieron a
levantar un trabajo de apoyo discreto pero efectivo. Pérez Molina,
hizo más o menos lo mismo pero con líderes disidentes de esas
fuerzas, incluyendo al ex candidato Alejandro Giammattei que, según
fuentes de su partido, Gana, quebrantó la organización para apoyar
al general retirado con el sólo propósito de despejar su propia
candidatura para el 2011. O sea, de ganar la elección el general
retirado el candidato mejor posicionado para las próximas elecciones
sería Giammattei.
A Colom le afectó no
transmitir claridad de objetivos a su equipo ni al electorado. Y
quizá por eso el desánimo ha persistido en sus filas; además, sigue
teniendo renuncias. El encargado de estrategia contratado, Hugo
Peña, se separó (fuentes de la UNE dicen que sus exigencias eran
insoportables); luego salió su encargado de estrategia, José Carlos
Marroquín –hijo del propietario del diario La Hora, Óscar
Clemente-; más tarde se apartó o fue expulsado un diputado electo,
que fue parte del Gobierno de Berger, el académico Víctor Montejo. Y
han corrido insistentes versiones sobre que el diputado Manuel
Baldizón, quien tendría aspiraciones presidenciales en 2011, lidera
un grupo de quince diputados electos dispuestos a salir de la UNE.
Parecen los efectos de un
triunfo que se daba por seguro, y que desde septiembre comienza a
padecer Otto Pérez. Ahora se ha filtrado a la opinión pública que el
Comité Ejecutivo del Partido Patriota está dividido por pujas de
poder, que se entremezclan con rivalidades personales. Alejandro
Sinibaldi, que compite con Roxana Baldetti por el control del
partido después de Pérez Molina, es aliado de Rosa Leal de Pérez,
esposa del candidato. Y entre Baldetti y Leal de Pérez no hay buenas
migas. Por otro lado, las muertes violentas de un coronel retirado,
Giovanni Pacay (28 septiembre), experto en inteligencia y antiguo
colaborador de Pérez Molina, y de su secretaria, Aura Salazar, y de
un ex custodio, Valerio Castañón (8 octubre), ahora seguridad de la
Presidencia de la República, abrió muchas interrogantes. Pérez acusó
de esas muertes a Colom, y éste regresó el balón diciendo que se
trataba de purgas internas. En fin que el dato que transmitieron
estas tragedias fue que ni siquiera los cercanos a "mano dura" eran
indemnes a la violencia criminal que azota al común de
guatemaltecos.
*****
Las encuestas de los medios
dicen que Pérez Molina está entre dos y cinco puntos encima de Colom.
Los datos se sostienen en un presunto cambio de la intención de voto
en un par de regiones del interior del país que la UNE ganó el 9 de
septiembre y, desde luego, en la primacía del Partido Patriota en la
capital y los municipios del departamento de Guatemala. Sin embargo
no hay datos cualitativos que revelen ese cambio de la inclinación
del voto en el interior, sobre todo en regiones indígenas que, de
plano, están con Colom, incluso en departamentos como Sololá donde
ha sido pública en el último año la eliminación de delincuentes a
través de operativos de "limpieza social", contratados por
comerciantes y gente pudiente de esa zona.
Ahora bien, desde el punto de
vista de estrategia efectivamente Pérez Molina sigue aventajando a
Álvaro Colom. Tiene un mensaje más asequible y dinámico en su
producción, además, evidentemente, es más intenso en los medios
electrónicos que son, a fin de cuentas, los que más penetración
tienen en la población. El mensaje de Colom, empero, ha tenido
audiencia entre cierto público que tiene memoria de las
arbitrariedades y abusos de poder del periodo militar, pero también
de gente que siendo conservadora le desagradan los militares. Este
público resume así su postura: mejor, más de lo mismo, que un
personaje impredecible.
La comunidad internacional, en
contraste con las últimas tres elecciones, no ha tenido beligerancia
esta vez. Ha trascendido, sin embargo, que Estados Unidos, con
George W. Bush, vería con agrado un Presidente, como Otto Pérez, que
prioriza los asuntos de seguridad, aunque podría también trabajar
con Álvaro Colom. Los europeos, en cambio, preferirían a Colom,
aunque tampoco están indicando que Pérez Molina sea el equivalente
de Ríos Montt, señalado como responsable de actos genocidas. Lo que
ellos se preguntan es ¿por qué Guatemala vuelve a los militares?,
los mismos que trató de sacudir al inicio de la transición
democrática en 1985, favoreciendo las opciones de centro. En
Centroamérica todos, salvo Antonio Saca de El Salvador, prefieren a
Colom; igual en Sudamérica, con la excepción de Álvaro Uribe de
Colombia. México no parece tener preferencia, sólo quiere oír cómo
se cuidará la porosa frontera común.
|
|
|